Dudas
y prejuicios entorno al aprendizaje temprano
Algunos padres no están de acuerdo
en estimular la inteligencia de sus hijos. Creen que los niños
estimulados se aburren en la escuela, no saben jugar o son antisociales.
Éstos y otros prejuicios entorno al aprendizaje temprano
originan miedos e inseguridades infundadas. Desde aquí
se defiende que una estimulación adecuada siempre es
positiva para el niño.
La doctora María Montessori, con sus estudios del niño
y sus aportaciones sobre el desarrollo y educación de
los sentidos es, tal vez, la gran precursora de este movimiento
que hoy llamamos aprendizaje temprano. Ella ya defendía,
en la primera mitad del siglo XX, que un niño puede empezar
a leer a los dos años. Más tarde, GLENN
DOMAN, que trabajaba en la rehabilitación
de niños con lesiones cerebrales, y a la vista de los
resultados obtenidos, se hizo la siguiente reflexión:
¿Qué
pasaría si aplicáramos a niños normales,
que disponen de todo su potencial cerebral, las técnicas
que practicamos con los disminuidos?
Desde
ese momento empezó a aplicar en niños sin lesiones
cerebrales técnicas de desarrollo sensorial que
usaba con los lesionados. El resultado ha sido que los niños
aprenden tanto y adquieren tantas habilidades que a los adultos
les cuesta digerir y aceptar que, en algunos aspectos, un niño
de 6 años puede ser superior a nosotros.
Cuando
no se acepta esta realidad es cuando se generan mitos
que tratan de "prevenir" a los padres de los peligros
que supone tener un hijo intelectualmente estimulado. Estos
son los más frecuentes:
-
Un
niño cuyos conocimientos son superiores a la media
se aburrirá, cuando llegue al colegio. Todos
los maestros y profesores, en ocasiones, hemos visto algunos
niños aburridos en el aula. Pero, curiosamente, los
que generalmente se aburren más son aquellos cuya
capacidad no les permite seguir el ritmo de la dase. Estos
son los niños que, además de aburrirse, lo
pasan mal, porque la falta de éxito debilita su autoestima.
Los niños listos (¿no debería sustituirse
por "estimulados"?) sólo requieren comprensión
y más trabajo para seguir aprendiendo.
Si los niños con talento se aburren, el resto de
la clase se aburre mucho más. Como profesor puedo
asegurar que es mucho más estimulante y motivador
tener alumnos con conocimientos superiores a la media que
no lo contrario.
-
Los
niños que reciben aprendizaje temprano son soberbios.
Puede ser que niños que han realizado aprendizaje
temprano sean soberbios e incluso impertinentes. ¿Pero
lo son por haber hecho aprendizaje temprano? ¿No
hay también niños que han sido poco estimulados
intelectualmente y que también son soberbios? Si
se plantea el problema con un poco de objetividad, cualquier
persona que tenga experiencia con niños reconocerá
que los ha conocido encantadores y menos encantadores, independientemente
de sus capacidades y de sus conocimientos. La soberbia
y la estupidez no son inherentes, ni mucho menos exclusivos,
a los niños estimulados. El problema del niño
que toca el violín a los 4 años, que corre
mucho, o que posee cualquier otra habilidad y se comporta
con soberbia, no es lo que tiene, sino lo que le falta.
Probablemente, a este niño nadie le ha dicho que
lo que él sabe es, únicamente, porque se lo
han enseñado. Porque ha tenido la suerte de disfrutar
de unos padres o de unos profesores que se han preocupado
por él. Que cualquier niño que tenga las oportunidades
que él ha tenido aprenderá igual o más
que él. Por lo tanto, en ningún momento puede
ni debe presumir de lo que sabe, sino ayudar a sus semejantes
y dar las gracias a las personas que le han ayudado. De
este modo empezaremos a educarle para ser sencillo y solidario
con los demás, cualidades de las que carece el soberbio.
-
Los
niños que practican aprendizaje temprano no saben
jugar y son antisociales. No hay ningún estudio
que permita afirmar esta idea con seriedad. Conozco niños
que tocan el violín o el piano desde los tres años,
que han recibido lenguaje escrito desde el año, que
son brillantes en el colegio, y que al mismo tiempo son
muy sociables, alegres y deportistas. No olvidemos que el
aprendizaje temprano también incluye programas de
desarrollo físico. Lo que ocurre es que, ante lo
negativo, normalmente se generaliza a partir de un niño
y, ante una realidad que contradice nuestro prejuicio, decimos
que es la excepción que confirma la regla.
Por desgracia, también he conocido niños solitarios
con problemas de relación social, algunos con buenas
capacidades intelectuales y otros sin ellas. Porque lo
que aprecian los niños para hacer amigos es la valentía,
la bondad, la generosidad para prestar cosas, la capacidad
de perdonar y de comprender... valores que, afortunadamente,
puede tener cualquier persona independientemente de su capacidad
intelectual y académica. Pero en nigún momento
hay una relación directa entre éxito en los
estudios y problemas sociales. Los niños que han
sido estimulados en su primera infancia también saben
jugar. En la escuela se puede ver todos los días
cómo juegan e interaccionan con los demás
tanto en juegos de movimiento y deportivos como en juegos
de mesa, haciendo carreteras o jugando con muñecos.
Es más, como disponenen de recursos suelen tener
ideas que son valoradas por los demás y disfrutadas
por todos.
-
Los
niños que practican aprendizaje temprano no son creativos.
Dice Glenn Doman en su obra Cómo
multiplicar la Inteligencia de su bebé
que el conocimiento no es la inteligencia, pero sí
es la base de la inteligencia. O por lo menos del comportamiento
inteligente. Cuando una persona ha de solucionar un problema,
del tipo que sea, lo primero que hace es recurrir a sus
conocimientos previos. Si en nuestro "banco de datos"
no hay experiencias y conocimientos directos o indirectos
relacionados con el tema que nos ocupa, no podemos solucionarlo.
Hemos de informarnos para buscar soluciones.
- ¿Conoces
a alguien creativo en el campo musical y que no sea músico?
¿Conoces a alguien creativo en el campo de la literatura
pero que no sepa leer? (La escritura es la salida, "la
producción" consecuencia de la entrada, que es
la lectura. Todos los grandes escritores han sido y son grandes
lectores.) ¿Crees que Newton o Einstein hubieran
formulado sus teorías sin saber física?
En los niños pasa igual. Los niños con más
ideas originales son los que tienen mayor riqueza interior
porque se les han proporcionado oportunidades para adquirir
más conocimientos y más habilidades. En este
sentido, hemos de agradecer al filósofo José
A. Marina la publicación de sus pensamientos sobre
la inteligencia creadora, el ingenio y la voluntad. Con ellos
pone de relieve que los humanos no podemos crear de la nada,
sino que la creatividad es fruto del esfuerzo y de la constancia
que nos proporcionan los recursos. Como decía Ramón
y Cajal, nadie ha hecho más daño a la humanidad
que aquéllos que dicen que los inventos y las ideas
brillantes son fruto de las dotes naturales y de la inspiración,
y no del estudio y del esfuerzo constante.
Personalmente llevo muchos años practicando y recomendando
el aprendizaje temprano y estos son los mitos que padres y profesores
me han planteado con más frecuencia. No conozco ningún
parvulario o centro de enseñanza ni tampoco ningún
padre o madre que haya apostado por el aprendizaje temprano y
que lo haya dejado por estos prejuicios. Al contrario, no solo
están muy satisfechos y entusiasmados por la gran mejora
que experimentan los niños, sino que tratan de favorecer
en la educación de sus hijos en casa desde edades más
tempranas (¡Desde el 5º mes de embarazo ya es conveniente
estimular al bebé!).
De
todos modos, el aprendizaje intelectual no es la solución
a todos los problemas que plantea la educación de un niño.
Es una dimensión importante de la persona, que debemos
facilitarle en la medida de nuestras posibilidades, para que nuestro
hijo pueda disfrutar aprendiendo y para que sea capaz de ayudar
a los demás.
Pablo Pascual Sorribas
Maestro, licenciado en Historia y logopeda
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